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viernes, 27 de mayo de 2011

El partido antireeleccionista y Francisco I. Madero

Francisco Ignacio Madero González es un personaje de la historia de México que resulta intrigante, nacido en una familia acomodada de origen portugués en el municipio de Parras de la Fuente, Coahuila, el 30 de octubre de 1873. Hizo estudios de comercio y agricultura en Maryland, Versalles, París y en la Universidad de California en Berkeley, pero al mismo tiempo fue afecto a los estudios filosóficos y espiritistas, hecho que le valio los ataques más encarnizados de la prensa de su época, varios diarios capitalinos calificaban a Madero como un “loco que se comunica con los muertos”.      Francisco I. Madero había sido marcado por el espiritismo desde 1891, cuando conoció casualmente las obras de Allan Kardec, padre de la doctrina espiritista. 

Contra lo que podría pensarse, la filosofía espiritista –a la que se entrega con plena convicción y con el mayor fervor– no le sirvió a Francisco I. Madero para levantar el vuelo, ni para tejer sueños irrealizables. Todo lo contrario: desde sus primeras lecturas hasta las sesiones espiritistas de la Sociedad de Estudios Psíquicos de San Pedro –que él fundó en su terruño coahuilense–, Madero va aprendiendo a ser “un hombre honrado”, dedicado al “bien de la patria”.

Madero a su regreso a México y dedicarse a administrar las propiedades de su padre, se entregó plenamente a las faenas agrícolas e implantó modernos sistemas de cultivo. En 1900 publicó sobre el tema un folleto en que propuso la construcción de una represa en previsión de la sequía. Por ese folleto recibió una carta de felicitación del presidente Díaz. Así también que desarrolló una tarea social entre los campesinos: construyó habitaciones higiénicas para sus obreros; aficionado a la medicina homeopática, se dedicaba a curar a los peones.

       Protegió y educó a numerosos jóvenes, a los que mandaba a estudiar a diversos lugares del país. Fundó, con su dinero, la Escuela Comercial de San Pedro; procuró fomentar la instrucción por todos los medios. Entre su familia gozaba de fama de poco práctico.


En 1904 empieza a intervenir en las cuestiones políticas de Coahuila.  Se le nombra presidente de un club democrático que lucha por la gubernatura de ese Estado. Colabora en el órgano de ese centro, El Demócrata, en el que escribe artículos políticos, en los que difunde sus ideas sobre los derechos humanos, el voto, la libertad. Además, desarrolla una gran tarea proselitista entre los hacendados. Comienza a destacar en la oratoria popular.

      En 1908 publica su libro “La sucesión presidencial en 1910”, en el que expone las principales cuestiones que se plantean al país. Alcanza éxito, pues está al alcance de todos. Más tarde lucha en el Partido Antirreeleccionista, que lo lanza como candidato a la Presidencia de la República; para el año de 1909 funda el Partido Nacional Antirreleccionista para derrocar al presidente Porfirio Díaz, quien ocupaba el cargo de manera casi ininterrumpida desde 1877. El mismo partido lo eligió candidato a la presidencia de la República y tras alcanzar un alto nivel de popularidad el gobierno decidió encarcelarlo en San Luis Potosí bajo los cargos de conato de rebelión y ultraje a las autoridades. Logro escapar hacia Estados Unidos y desde ahí redactó el Plan de San Luis, un llamado a las armas que provocó la renuncia del Presidente Díaz en1911 y una guerra civil que duraría alrededor de una década y costaría la vida a más de un millón de mexicanos.
Durante su administración, Madero se caracterizó por encabezar un gobierno democrático pero curiosamente, contrario a la conducta mostrada en sus inicios, poco identificado con las clases marginadas, lo cual provocaría varios alzamientos armados entre los que destaca el orquestado por el campesino Emiliano Zapata. Para combatir los levantamientos eligió al general Victoriano Huerta, quien el año de 1913 conspiró con Félix Díaz (sobrino del ex presidente Díaz) y con Henry Lane Wilson (embajador de los Estados Unidos de América) para derrocar a Madero en un golpe de estado al que se conoce como La decena trágica. El 22 de febrero de1913, tras haber sido obligado a firmar su renuncia y pese a la promesa de los golpistas de respetar su vida y facilitar su exilio a la isla de Cuba, Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez fueron ejecutados al costado de la penitenciaría de la Ciudad de México.

FUENTES:

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